Así como generalmente son los ratones de laboratorio los que generalmente acercan al humano a la cura de nuestros males, también lo están haciendo los regalones de la casa y la fluorescencia se va haciendo recurrente. Así como hace un par de meses les comentábamos del perro surcoreano que brilla en la oscuridad y que ayudaría al tratamiento del Alzheimer y el Párkinson, ahora tenemos el gato que pretende iluminar el camino científico para encontrar la manera de curar el SIDA.